Días oscuros y cálidas noches, penas y alegrías, consuelos y desconsuelos, encuentros, desencuentros... Palabras desde el alma, frases de ánimo, párrafos olvidados, poemas dedicados... Sueños rotos, algunas promesas cumplidas, propósitos, despropósitos... Partidas perdidas por reglas incumplidas, bazas ganadas sin trampa, lecciones aprendidas, consejos desatendidos... Pasiones, odios, rencores, perdones, amores... recuerdos...
Y se nos va llenando la vida.
servido por svia
sin comentarios
compártelo
Le encantaba jugar. El mismo tapete, distinta baraja. Y es que la de siempre la tenía ya muy vista. Le había hecho perder una jugada y ganar un par de buenas partidas, pero claro, a los buenos jugadores de naipes les gusta una baraja nueva en cada partida. Y también jugárselo todo.
Imagino que le parecía divertido, excitante, todo aquel ritual de empezar nueva baraja, nueva baza, nueva partida. Y cuando se sentaba, todo lo que quedaba fuera del tapete carecía de importancia, lo realmente interesante siempre estaba allí sobre la mesa. Placer e intriga. Y jugárselo todo.
Y siempre pasa, es bastante común que las barajas de siempre, metidas en su cajitas de plástico transparente, con sus esquinas dobladas del uso, ya sólo quieren seguir allí metidas, sin destapar, con sus espadas y sus bastos, con sus triunfos y sus fracasos... y su par de comodines. Y es que han entendido que los jugadores de naipes, con una nueva baraja en cada partida, sólo quieren jugárselo todo.
servido por svia
3 comentarios
compártelo
Salió de allí con un peso inhumano. De esos que pesan más que todo lo demás. Y no por la sorpresa, tampoco por cobardía.
Y es que construir tu propio castillo de arena no es poca cosa, no. Lleva su tiempo, requiere gran esfuerzo, constancia, paciencia... muchas veces las olas que se acercan sólo intimidan, pero otras consiguen derrumbar gran parte de tu castillo, pero tú reconstruyes, y continúas, fuerte, constante, paciente... Sí, hay que reconocer que en alguna ocasión a punto estuvo de darlo por perdido y comenzar otro de nuevo, pero cómo dejarlo ahí, frágil, vulnerable, a medio terminar... podría quedar en ruinas para siempre. Y decidió entonces continuar acumulando arena y agua y darle forma. Su forma. Siempre que puede, claro, porque no siempre mantiene su forma inicial y mucho menos la deseada. Aún así, mientras continúa construyendo y se aleja para verlo en conjunto no puede por menos que sentir orgullo: "no está mal, pero nada mal".
Pero fue aquel día, al salir, cuando cayó en la cuenta: las dos torres estaban a medio hacer y la muralla no estaba preparada para soportarlo todo, cualquier ola podría derrumbarlo por completo, no podía alejarse demasiado dejándolo como estaba. Ellos lo terminarían, sí, pero a qué precio. Había que ponerse manos a la obra, había que afianzar, reforzar, recubrir, aislar... jornadas intensivas, horas extra... aquello debía acabarse antes de lo previsto.
Y ahí se encuentra, intentando reforzar en el menor tiempo posible. Complicado. Imposible. No se puede acumular más y más arena sobre la que aún no está preparada. Ya se sabe: ni seca del todo ni demasiado agua. Se necesita cubo, pala, rastrillo... y tiempo, mucho tiempo.
Y lo meditó. Y llegó a la conclusión de que quizá fuese lo mejor, dar tiempo al tiempo. Ellos conseguirán terminar tu gran castillo de arena, que no es poca cosa.
servido por svia
2 comentarios
compártelo
Vete. Márchate ya. No quiero escucharte. Tan oscuro, tan frío... no puedo contigo, no quiero contigo. Sin permiso ni autorización invades nuestro espacio, te acomodas plácido entre nosotros, consigues llenarlo todo con tu inmenso vacío. Silencio vacío, colmado de nada.
Nada posees, nada pretendes, nada eres y tanto incomodas. Enemigo del amigo, rival del amante, ni siquiera el odio quiere acompañarte.
Márchate ya, no quiero escucharte.
servido por svia
sin comentarios
compártelo
No estoy de acuerdo. Hay que estar más que feliz con el paso del tiempo, cumplir años es sin duda motivo de celebración. Acabar un día, comenzar otro, pasar otro, y otro...
El tiempo es además un buen aliado, de esos que te enseñan dónde y cuándo te equivocaste, y desde luego, te muestra día a día todas esas cosas por las que merece la pena pasar por aquí.
Todo esto sería imposible si no se tuviese el tiempo suficiente para poder echar la vista atrás y asomarte a tus recuerdos...
Realmente es lo único que deberíamos pedir a la vida... "tiempo".
servido por svia
2 comentarios
compártelo